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lunes, 21 de noviembre de 2016

Tres meses de verano, de Óscar González Velasco


“Tres meses de verano” es una novela de ficción de 223 páginas, perteneciente a Desván Editorial y escrita por Óscar González Velasco, en las que se nos narra la historia de un abuelo en un pueblecito perdido de Alaska, en el año 1914.


La historia transcurre en un alejado y pequeño pueblo situado en las montañas nevadas en el que nunca ocurre nada interesante más allá de sus tareas y quehaceres rutinarios. La gente que lo habita es más bien tosca y ruda, cada uno vive en su propio mundo aislado del resto, y aspectos como el compañerismo o la solidaridad aparecen, por lo general, únicamente por necesidad. Todo cambia con la aparición de una loba blanca como la nieve y otros extraños sucesos, que consiguen alterar la vida en el pueblo y a su gente.

El protagonista es un abuelo, mayor y tozudo, que se dedica a tratar la madera y a cazar en el bosque, y vive entre la realidad y el recuerdo. Especialmente, el recuerdo de un verano en Japón muy lejano, y el fugaz pero profundo amor que encontró en él. A lo largo del libro de vez en cuando nos transmite al pasado narrándonos paralelamente a la historia los hechos que ocurrieron en aquel verano que lo marcó para toda su vida, pero que ya quedaron demasiado lejanos, en el olvido. Buscar el sentido a aquel amor pasado es uno de los temas que trata esta novela, junto con el paso del tiempo, el olvido o la añoranza.

Los protagonistas secundarios, como el joven compañero inuit del viejo, su nieta Myra y otra gente del pueblo también tienen su propia historia al margen de los recuerdos del abuelo, y evolucionan mucho a lo largo de la novela, al igual que el abuelo protagonista. Sin embargo, no es una historia que busque tanto entretener como el trato de una gran variedad de temas que aportan una gran profundidad a la novela. Dentro de esta historia aparentemente sencilla se tratan temas tan diversos como el amor, el racismo, la guerra, la eutanasia, la religión, la soledad, la muerte y la sociedad en sí misma, que el autor sabe abordar con delicadeza y sutileza. Todo esto aporta una gran profundidad ética y moral a la lectura, y hace reflexionar al lector no sobre la historia o la trama, sino sobre toda esta temática tan bien integrada en la lectura.

Sin duda, con lo que más he disfrutado de la novela ha sido con la narración. El libro consigue envolver al lector con las palabras, especialmente en algunas descripciones y reflexiones, que nos dejan párrafos dignos de relectura. Es una lectura que hace gala de un gran uso de las palabras para transmitirnos diversas sensaciones y hacernos reflexionar.

“Tres meses de verano”, una novela que te conducirá a través de diversos temas, te hará cuestionar cosas como el sentido del paso del tiempo y que te dará en qué pensar.


"Alaska, EEUU, año 1914. En un remoto pueblo de montaña, un viejo cazador vive atrapado entre los recuerdos de su amor de juventud, un romance que tan sólo duró tres meses de un verano ya muy lejano, y que pasó junto a su tío en las costas de Japón. ¿Qué sentido pudo tener aquel fragmento de tiempo? Ahora, entre las montañas, todo parece haberse perdido en el olvido. Pero una serie de inexplicables acontecimientos, y la misteriosa aparición de una loba blanca, cambiarán drásticamente la vida de los habitantes del apartado pueblo de Alaska. El viejo, acompañado por su fiel aprendiz Inuit y su joven nieta Myra, intentará buscar el sentido de aquel añorado y doloroso amor de juventud.
Situada entre los majestuosos paisajes de las tierras salvajes de Alaska y la singular cultura japonesa, la historia aborda honestamente temas como el significado del amor, de cómo el pasado nos acecha constantemente, y de la fuerza que el paso inexorable del tiempo tiene sobre cada uno de nosotros."



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